Ciudad de México.- Con el propósito de impulsar soluciones integrales y sostenibles al problema del sargazo en el Caribe mexicano, el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (Imipas), la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya (AHRM) y la organización The Seas We Love (TSWL) firmaron un convenio de colaboración que marca un nuevo capítulo en la lucha contra esta macroalga.
El acuerdo busca implementar sistemas de contención, recolección y aprovechamiento del sargazo, sustentados en la ciencia y la innovación tecnológica, con el fin de mitigar su impacto ambiental, social y económico en las costas de Quintana Roo.
Víctor Manuel Vidal Martínez, director del Imipas, destacó la relevancia de construir un frente común entre gobierno, iniciativa privada y academia, al tiempo que subrayó que siete de cada diez dólares que ingresan a México por turismo provienen de Cancún.
“Necesitamos unir fuerzas y poner la ciencia al servicio de las soluciones. Este es un ejemplo de colaboración que beneficia directamente al turismo, al medio ambiente y a las comunidades locales”, afirmó.
Por su parte, Tony Chaves, presidente de la AHRM, recordó que Quintana Roo recibe cada año a 22 millones de visitantes, lo que representa una fuerte dependencia económica del turismo. Explicó que la industria hotelera destina más de 150 millones de dólares anuales a la limpieza de playas y recolección de sargazo.
“Ahora, con el apoyo del Imipas, podemos transformar esta problemática en una oportunidad, aprovechando el sargazo como materia prima para nuevos productos”, indicó.
A su vez, Ignacio Muñoz Gorbea, director ejecutivo de TSWL, señaló que este esfuerzo conjunto permitirá a México posicionarse como líder regional en la gestión sostenible del sargazo.
“Buscamos proteger el bienestar de las comunidades y fortalecer el desarrollo económico de Quintana Roo. Este modelo puede replicarse en otros países del Caribe”, sostuvo.
El Imipas detalló que la cooperación incluye la definición de sitios de cosecha, el desarrollo de tecnologías sostenibles de recolección, y la certidumbre para inversiones industriales que impulsen un mercado de valor alrededor de esta biomasa.
Asimismo, se promoverá la participación de instituciones académicas como la UNAM y el Cinvestav, para consolidar un modelo de gobernanza que transforme al sargazo en un recurso aprovechable y sostenible, y no en una amenaza para el Caribe mexicano.
