José María Morelos.– En la economía informal de la zona rural, hay oficios que sostienen la producción local y que pasan desapercibidos para las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Uno de esos oficiales lo realiza Ramiro Hernández Peña, quien durante más de 40 años se ha dedicado a “cruzar” cerdos, un proceso clave para la reproducción porcina, cobrandoaproximadamente mil 200 pesos por cada servicio.

El hombre, originario de la región, explicó que su trabajo consiste en llevar sementales a las cerdas cuando están en celo.
“Si la cerda acepta al semental, se logra la monta; si no, no carga”, detalló en entrevista.
Señaló que sus animales son reconocidos por los productores locales por ser dóciles y efectivos.

Hernández aprendió el oficio de su madre y lo ha mantenido vivo pese a no contar con regulación oficial.

“La gente de la zona sabe que aquí les tengo todo listo; no hay secreto, es cuestión de experiencia”, aseguró.

Su actividad, aunque informal, es fundamental para los productores de la región, quienes dependen de este servicio para mantener la reproducción de sus cerdos.
Además, Ramiro combina esta labor con trabajos temporales en bodegas y comisiones locales.

Este noble oficio refleja cómo la economía informal en el campo no solo genera ingresos, sino que preserva conocimientos tradicionales y asegura la continuidad de la producción local.